Ser testigo durante varias décadas de los cambios de una organización, de las personas que la integran, de sus esfuerzos, dificultades y logros, es un privilegio. Sobre todo, si esa organización se empeña cada día en actuar y pensar críticamente en forma simultánea y, en crear opciones y alternativas para superar los obstáculos que se le van presentando, generando procesos, instancias y dinámicas de participación abiertas y flexibles. Si además como testigo puedes apreciar tales procesos en pleno desarrollo, con las ´piedras en el camino´ y los empeños colectivos y participativos, no sólo para retirar ´las piedras´, sino para reflexionar sobre esos obstáculos, sus razones y aprender y crecer a partir de esas experiencias.
De eso se trata la Resiliencia, de la construcción social de capacidades de los seres humanos en situaciones que tienden a rebasarles, frente a las cuales se ven requeridos de generar actitudes y comportamientos que les permitan afrontar tales obstáculos, superarlos, aprender en esos procesos y salir fortalecidos como personas, familias, organizaciones.
Por la naturaleza asociativa y solidaria de las cooperativas en éstas pueden generarse condiciones propicias para impulsar procesos resilientes. Aunque tampoco es común que todas lo sostengan en el tiempo. En CECOSESOLA he apreciado en las décadas que llevo compartiendo y conociéndolos, tres procesos/momentos en los cuales la resiliencia se ha hecho presente con intensidad, incluso puedo decir de forma creciente, en el sentido que los aprendizajes y fortalezas alcanzadas han podido nutrir o acicatear las respuestas frente a nuevos obstáculos o ´piedras en el camino´.
Se trata de ´Momentos Críticos´ como los han denominado, en los cuales la organización se ha tensado por presiones del entorno al punto que en el primero de los procesos que referiré estuvo al ´borde del precipicio´, a punto de colapsar.
CECOSESOLA en la década de los años 70 del siglo XX asume por compromisos con comunidades populares de la ciudad capital de la entidad, Barquisimeto, la gestión del transporte masivo de pasajeros con una tarifa consensuada con las comunidades. Intereses privados y políticos quisieron obligarles a aumentar la tarifa, a lo cual se negaron las comunidades en apoyo al Servicio Cooperativo de Transporte (SCT) bajo protestas de calle masivas, desatándose un conflicto que desembocó en la intervención de la fuerza gubernamental y el decomiso de las unidades de transporte. Simultáneamente, la incorporación de más de 300 nuevos choferes sin relación previa con ellos, que no lograron entender los cambios en la gestión participativa del servicio, como la supresión de los controles previos y el control colectivo del grupo basado en la auto-responsabilidad. Todo lo cual se derivó también en serios conflictos internos.
En medio de aquélla ´tormenta perfecta´ y en quiebra al perder más de 30 veces el monto de su capital, un grupo de trabajadores de CECOSESOLA negado a operar los autobuses incautados, comenzó a reunirse diariamente, a evaluar, a compartir, siempre con la esperanza de salir del ´atolladero´ y obtener los aprendizajes de esa dura vivencia. Comprendieron progresivamente que los cambios que estaban aspirando realizar necesitaban formación previa, valores y criterios compartidos y, sobre todo, el surgimiento de la confianza en el grupo que se empeñara en los cambios.
En ese “Momento Crítico Fundante”, el ´grupo promotor´ de los cambios había experimentado un crecimiento de sus lazos de fraternidad y confianza, de su sentido de identidad, de su ´mística´, de su capacidad de resistencia frente a las adversidades que estaba viviendo. También entendió que no tenía sentido el enfrentamiento con el poder político, lo cual sólo les hacía reproducir sus lógicas de búsqueda de poder y dominio en la sociedad, lo cual era ajeno a sus propósitos.
Con el conjunto de aprendizajes obtenidos en esa intensa y compleja experiencia y con las fortalezas del ´grupo promotor de los cambios´, deciden emprender un proyecto de distribución de alimentos en zonas populares en conexión con productores agrícolas asociados, las Ferias de Consumo Familiar, primero utilizando parte de los autobuses recuperados, luego en locales que iban gestionando.
Y sobre todo, con los aprendizajes personales y organizativos consolidados acerca de la necesidad de ir desdibujando las jerarquías e ir rotando responsabilidades en los grupos de trabajo para propiciar que lograra emerger un compartir de responsabilidades basado en la fijación colectiva de criterios comunes.
Con ese equipaje en sus adargas se montan las FCF, las cuales crecieron y expandieron a un ritmo intenso. En éstas los volúmenes de ventas y de atención al público se incrementaba semanalmente y se convirtieron en uno de los principales centros de abastecimiento de alimentos en sus zonas de ubicación. Y también crecen los riesgos de pérdida de productos por robos o hurtos y la inhibición de integrantes de CECOSESOLA en actuar asertivamente para denunciarlos y detenerlos o en la participación subrepticia de miembros de la organización en tales actos ilícitos.
Hasta que estos hechos no se ventilaron abiertamente en las reuniones, se convirtieron en hechos educativos y se reflexionó colectivamente sobre sus enseñanzas e, incluso hasta que no se produjeron las depuraciones de personas que ya no comulgaban con los propósitos de la organización, no se pudo decir que esas ´heridas´ se cerraron y se produjo el ´crecimiento resiliente´.
En las FCF también destacan las respuestas asertivas de sus integrantes ante situaciones de severo desabastecimiento de alimentos en el país y la ciudad, en las cuales creció masivamente una afluencia de compradores que por momentos lo rebasó. Al final, en reflexión permanente, escuchando a quienes buscaban alimentos y buscando soluciones equitativas, encontraron bajo mucha presión las alternativas creativas para solventar tales situaciones críticas.
El otro proceso de aprendizaje y crecimiento resiliente que he apreciado lo vivieron hace pocos años con la adquisición, gestión de negociación y forcejeo en la compra de sofisticados equipos médicos en China, sorteando su inexperiencia, una intencionada desinformación y diversas extorsiones para enfrentar sinuosos canales de comercialización internacional.
En los tres procesos que narro quisiera remarcar un incremento de la madurez en los criterios para afrontar las situaciones adversas; el uso permanente de un ´cerebro colectivo´ para pensar con claridad sobre éstas y sus alternativas; la transparencia en el manejo de la información para evaluar y monitorear las situaciones y, sobre todo, confianza entre sus integrantes. Confianza en que cuentan con experiencias acumuladas, que son capaces de afrontar y resolver situaciones complejas y confianza en que de la resolución de tales obstáculos depende la satisfacción de necesidades muy sentidas por la comunidad porque CECOSESOLA es comunidad organizada y abierta.
Nota: Este artículo fue escrito, por Nelson Freites, barquisimetano, sociólogo, doctor en Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela. Investigador de iniciativas de la sociedad civil. Reconocido promotor y defensor de derechos humanos, para la columna “Transitando nuevos senderos ” del portal https://desinformemonos.org/